martes, 24 de diciembre de 2013

Aguas Verdes

Hoy amanecí con tus ojos  verdes  mirándome... fue una bruma  de   dulce, tan dulce  recuerdo, esas  sensaciones de  diminuta  felicidad  que  sólo se guardan  en el  cuerpo,  que  una  vez q son atravesadas por  la  razón, se nublan, se  oscurecen...

La  conciencia llegó y ya no soy puro  ello, puro inconsciente,  pura sensación, recordé que estoy sola, que  tus ojos  ya no me miran,  que tu  cuerpo  ya no  me incomoda  por las  noches, que  tu  sonrisa no es lo primero  que veo  en las mañanas...
Recordé el por que ya no  estas, recordé, recordé y pensé  ese  fue mi problema en esa mañana  pensar.
No estas y  es una realidad, realidad que mi consciencia decidió, por que  de haber  vivido  cada instante de mi vida con la eterna sensación de esos  ojos mirándome, jamás  hubiera  dejado que te vayas...

Salí de  esa  cueva  física  y mental en la que por aquellos días  se había transformado mi habitación, y me dirigí a  la  cocina, ahí estaban ellos dos, los  de siempre, amándose, amándome  a su manera, sin hablarse, sin mirarse, cada  cual en lo suyo.  YO  enroscada entre la  realidad y el sueño, pensaba  en mi que hacer de ese  día y me enojaba  por haber perdido  ese  momento intermedio entre sueño y vigilia que tanta  satisfacción sensorial me había dado. 


De  tropiezos, golpes  y  enojos mi  día  fue  tomando  el tinte  de  reclamo, desaprobación y venganza... si  venganza, esas venganzas  cotidianas  que hacemos silenciosamente cuando no tenemos el coraje de mandar a  cagar a quien se lo merece.
Decidí no hablar mas, no decir nada mas  e irme...

Lamentablemente esta cultura nos  obliga a tener  que vernos  sin querer vernos, a  vengarnos  silenciosamente por no poder  decirnos  lo que realmente  queremos, a dejar  ir  esos  ojos por que son mas  que una  satisfacción sensorial porque detrás conllevan un  espantoso  ser  humano.

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